No descanses nunca. Disfruta siempre

No descanses nunca. Disfruta siempre

Viendo uno de los últimos vídeos de Casey Neistat me vino a la cabeza una reflexión que de vez en cuando viene a mi mente.

En el vídeo, hablaba con su suegro de la jubilación, y de que ahora iba a poder disfrutar de los frutos de su trabajo. Sobretodo siendo doctor, una profesión en la que ayudas a las personas y en principio parece que se ha de sentir realizado, esto me sonaba extraño.

La idea de pasar una vida de trabajo esperando a la jubilación me parece horripilante (sobretodo con el trabajo por cuenta ajena, que es no-vocacional y no disfrutado). No me entiendas mal, por supuesto que hay gente que le gusta su trabajo, y es lógico querer disfrutar de la compensación correspondiente a una vida de esfuerzo y aporte a la sociedad.

Pero es una actitud que he detectado en otras facetas de la vida y a otras escalas temporales. «A ver si mis hijos se hacen mayores y autosuficientes para poder disponer de más tiempo». Repito que lo entiendo, pero quizá sea posible cambiar el chip, darle la vuelta a la tortilla, y hacer que ese tiempo también sea valioso para uno mismo, ya que forma parte de nuestra vida, es fruto de nuestras decisiones y nunca lo vamos a recuperar.

Otra situación en la que veo esta descompensación entre trabajo y descanso es las vacaciones laborales anuales: la gente está deseando que lleguen para olvidar su centro laboral, sus jefes, sus tareas… para tras el periodo de descanso volver a su puesto y a la «triste realidad» de tener que vender 8 horas al día a cambio de un salario. Normal que exista el síndrome postvacacional, ¿no? Pues yo creo que no debería ser tan normal.

Es más, y siguiendo con el trabajo, las personas durante la semana esperan que llegue el fin de semana. Y durante la jornada laboral, esperan que esta termine para poder liberarse. Que sí, que entiendo que existen convenciones sociales que encajan con este tipo de organización, pero mucha gente no es consciente del coste que esta tiene en sus vidas, viviendo siempre esperando el próximo periodo de descanso, sea este la pausa para el café, las vacaciones o la jubilación.

¿Y qué quiero decir con todo esto? Que en función de nuestras circunstancias, nuestras necesidades económicas, o nuestras ambiciones profesionales, deberíamos hacer cambios en nuestra vida y plantearnos objetivos que nos permitan descansar durante «el camino». Descansa durante tu jornada laboral si te lo puedes permitir; disfruta durante la semana, no hace falta esperar al sábado para practicar ese hobby que tanto te gusta; descansa durante los meses del año, haciendo excursiones, salidas, actividades…; y por supuesto disfruta de tu vida, no esperes a jubilarte para ello.

¿Y cómo se consigue todo esto? Está claro que el condicionante principal es el trabajo, por lo que lo más importante es tener un trabajo que nos guste, ya sea intentando hacer de nuestra pasión una fuente de ingresos, como dice la frase atribuida a Confucio: «trabaja en lo que te guste y no tendrás que trabajar nunca» (o dicho de otra forma, intentar trabajar «de lo tuyo»). O bien, intentando ver el lado positivo de nuestro trabajo. Incluso yo en mi faceta de dj de bodas a veces tengo malas rachas, pero pienso en que ayudo a hacer inolvidable el día más importante de las parejas y se me olvida todo lo malo.

Además, si trabajas en algo que te gusta y disfrutas, la necesidad de jubilarte no será tan fuerte. Por otro lado, si es un proyecto o empresa propia, podrás dedicarle mucho más tiempo porque lo harás a gusto (aunque no sé si las 80/100 horas semanales de las que habla Elon Musk son saludables 😅), y este tendrá éxito mucho antes.

Espero que esta reflexión te ayude a plantearte algunas cosas sobre tu trabajo, tu tiempo, tu existencia. No esperes a la jubilación para disfrutar de la vida. No esperes a las vacaciones para disfrutar del descanso. No esperes al fin de semana para disfrutar el ocio. No esperes al final de la jornada para airearte.

No descanses nunca. O dicho de otra forma, disfruta constantemente.